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miércoles, 2 de mayo de 2007

Dan carpetazo al caso Ascensión: "no fue violada ni asesinada"

Desecha testimonios de ataque sexual, porque "no son los idóneos; son de oídas, no presenciales"

ANDRES T. MORALES (CORRESPONSAL)

Julio Inés, hijo de Ernestina Ascensión, muestra el lugar donde fue encontrada su madre tras ser presuntamente atacada por militares
Julio Inés, hijo de Ernestina Ascensión, muestra el lugar donde fue encontrada su madre tras ser presuntamente atacada por militares Foto: Marco Peláez

Jalapa, Ver., 1º de mayo. La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Veracruz modificó repentinamente su versión sobre la muerte de la indígena nahua Ernestina Ascensión Rosario, al difundir un diagnóstico en el que afirma que no fue violada ni asesinada, y anunciar que cerró el caso y no ejercitará la acción penal.

Mediante una complicada terminología, y sin admitir preguntas de los reporteros, el fiscal especial del caso, Juan Alatriste Gómez, no pudo identificar la causa real del deceso al dar a conocer las "conclusiones" de la indagatoria, semejantes a las que difundió la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

"La muerte (...) no es imputable a factores externos y ajenos a la fisiología de su organismo, ya sea que la causa se clasifique como mecánica o patológica, aspecto que queda en un segundo plano y como materia de homologación de criterios", dijo Alatriste, e ignoró la petición de los periodistas para explicar la frase.

En conferencia de prensa convocada de última hora la noche del lunes, el titular de la PGJE, Emeterio López Márquez, informó sobre la conclusión de la investigación iniciada el 26 de febrero, tras el deceso de Ernestina Ascensión Rosario en el Hospital Regional de Río Blanco, donde fue internada tras una presunta agresión sexual por militares destacados en el municipio de Soledad Atzompa.

El expediente se integró en mil 200 fojas -unidas en cinco tomos y 210 anexos que fueron exhibidos a la prensa- que, a decir del funcionario, "contienen pruebas documentales públicas y privadas, testimonios de personas que tenían alguna relación con los hechos, aunque 'todos de oídas' y que se analizó minuciosamente".

En su turno, Alatriste Gómez indicó que los testimonios de familiares y personal médico -quienes hablaban de un ataque sexual contra la indígena- "no resultaron ser idóneos para acreditar los delitos de referencia, pues sólo son testigos de oídas y no presenciales".

Con ello se desecha la versión de los hijos de Ascensión Rosario sobre las últimas palabras de su madre, en las que aseguraba había sido agredida por soldados en la comunidad de Tetlatzinga, la tarde del domingo 25 de febrero.

En la parte médico-forense, Alatriste resaltó que las pruebas periciales derivadas de los análisis químicos, genéticos, histopatológicos, criminalísticos y sicológicos se concatenaron para obtener "la verdad histórica de los hechos".

Lo anterior incluye la información recibida de la CNDH. La muerte de la anciana no fue homicidio, aseguró.

El fiscal descartó también que la Ascensión Rosario haya sido atacada sexualmente y la agresión fuera la causa de los desgarres en el recto que los médicos legistas localizaron tanto en la primera como en la segunda autopsia.

"Existen desgarros anales del esfínter, los cuales pueden deberse a diversos factores, razón por la que no existen mayores indicios criminalísticos que hagan al menos presumir la introducción de un miembro viril o instrumento por esa vía no idónea".

Sin embargo, "sí se cuenta con datos de laboratorio relativos a una parasitosis y la opinión médica sobre la existencia de heces intestinales pétreas o impactación fecal enmascarada en el sangrado melénico".

La determinación de la procuraduría veracruzana fue cerrar el caso: "la institución del Ministerio Público no ejercita la acción penal en el presente asunto por los supuestos delitos de violación y homicidio".

Aunque personalmente convocó a los medios informativos para una conferencia de prensa sobre el caso, que se celebraría la tarde de este martes, de última hora el gobernador Fidel Herrera la canceló y su ayudantía se limitó a distribuir copias fotostáticas del documento que leyó el fiscal especial.

Por la mañana, al ser entrevistado durante el desfile por el Día del Trabajo, Herrera evadió el tema y sólo expresó que la familia Inés Ascensión había sido notificada del resolutivo.

Reinaldo Escobar, secretario general de Gobierno, aseguró que los deudos no impugnarían el veredicto emitido por la PGJE y que "estaban conformes con los resultados de la investigación".

Los cinco hijos de Ascensión Rosario fueron sujetos a un cerco informativo por el dirigente de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica, René Huerta -desconocido por los lugareños hace dos semanas-, quien impidió a los reporteros entrevistarse con ellos.

Tomado de La Jornada

Con tal de proteger al ejercito Fidel Herrera dobló las manos.
Que se lo crea quien quiera creerlo, yo no, una rallita más al tigre de la impunidad....

viernes, 30 de marzo de 2007

Dizque fue anemia la causa de la muerte...

Retomando la nota acerca de la muerte de la señora Ernestina Ascensio Rosario de 73 años ahora dice la CNDH que dizque murió de anemia



Necropsia exculpa a soldados mexicanos de muerte indígena

Una nueva necropsia realizada a una indígena de 73 años que se dijo murió tras ser presuntamente ultrajada por soldados mexicanos reveló que la anciana no fue violada ni falleció por golpes sino por una anemia aguda.

El ombudsman nacional José Luis Soberanes dijo el jueves que peritos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) determinaron que la indígena Ernestina Ascencio tuvo un sangrado interno provocado por una úlcera gástrica.

"Se llegó a la conclusión por nuestros médicos que no había habido tal violación", señaló en W Radio el presidente de la CNDH. "No murió de traumatismo craneoencefálico, sino de anemia aguda, debido a un sangrado en el tubo digestivo", señaló.

Ascencio murió a finales de febrero en la municipalidad de Soledad Atzompa, en la sierra del estado de Veracruz, a unos 200 kilómetros al este de la ciudad de México, y en un principio pobladores e incluso autoridades locales dijeron que había sido violada y golpeada por cuatro soldados antes de morir.

La CNDH, sin embargo, dijo posteriormente que los investigadores estatales habían cometido errores en los primeros estudios, por lo que solicitó la exhumación del cuerpo de la indígena para realizar una nueva necropsia.

Soberanes señaló que pedirán que se hagan investigaciones para deslindar responsabilidades entre las autoridades que originalmente avalaron la versión de que la mujer había muerto luego de haber sido violada por soldados.

Soberanes consideró una "irresponsabilidad" haber hecho afirmaciones que no correspondían con los datos correctos de la necropsia.

La Secretaría de la Defensa Nacional informó en dos ocasiones que luego de investigaciones propias, incluidas pruebas hemáticas y revisiones en el área genital de los soldados, no se había encontrado evidencias de responsabilidad de militares.

El alcalde de la municipalidad de Soledad Atzompa, Javier Pérez, consideró "lamentables" las declaraciones del ombudsman y recordó que personal médicos del hospital donde fue atendida la indígena antes de morir aseguraron que sí había sido violada.

"La gente nos había confirmado en forma verbal que la señora había sido violada", dijo Pérez a W Radio.




Miguel Angel Granados Chapa abunda más en el tema hoy Viernes 30, en su columna Plaza Pública

No nos sorprendamos si pronto se nos dice que en realidad se suicidó la señora Ernestina Ascensio Rosario, una mujer indígena de 73 años, cuya familia la encontró moribunda en el campo donde pastoreaba sus ovejas, a tiempo de oírla denunciar que había sido atacada por militares, infame agresión que habría generado su muerte. En "la etapa final de la elaboración de la opinión integral sobre el caso", la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió ayer un comunicado en que sugiere que la víctima falleció de causas naturales, insinúa que no hubo violación y asegura que "no se observaron lesiones de origen traumático exterior". En un episodio en que integrantes del Ejército podrían estar involucrados, es grave que antes que hacerlo saber a la opinión pública, la oficina del ombudsman nacional hiciera conocer esa información a los mandos castrenses, incluido el comandante supremo de las fuerzas armadas.
El 3 de marzo la CNDH informó haber abierto una "queja de oficio" sobre el caso de la señora Ascensio Rosario "quien falleció a consecuencia de las lesiones que le fueron infligidas". Es probable que tres semanas más tarde esa Comisión hallará que se equivocó en ese diagnóstico precoz, pero no ha expresado que hubiera error en su afirmación inicial, que consta así con todas sus letras: "falleció a consecuencia de las lesiones que le fueron infligidas".
Días más tarde, la CNDH detectó "diversas omisiones e inconsistencias en los estudios técnico periciales realizados por personal médico de la Procuraduría general de justicia del estado de Veracruz", por lo que solicitó exhumar el cadáver y la práctica de una nueva necropsia. Esos hechos se realizaron el viernes 9 de marzo. El lunes siguiente, antes que nadie --¿no se ha dicho que el Presidente es el hombre mejor informado de México?--. Felipe Calderón estaba al tanto del resultado de la necropsia. Sólo que oyó o leyó mal el informe que le fue ofrecido (él mismo sugirió que por la propia CNDH) y atribuyó el fallecimiento de la señora a "gastritis crónica no atendida". Negó también que hubiera violación. Todo lo dijo sin mediar pregunta al respecto en una entrevista a La Jornada con motivos de los cien días de su gobierno.
Al leer esa declaración, Julio Atenco, funcionario municipal en el ayuntamiento de Soledad Atzompa y fundador de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la sierra de Zongolica se comunicó con el licenciado Pedro Armendáriz Enríquez, visitador de la CNDH que solicitó la exhumación, quien le habría dicho "No sabemos de dónde sacó esa información el Presidente. La exhumación fue apenas el viernes y es imposible que ya existan resultados; además, la información es confidencial". (La Jornada, 15 de marzo) Sin embargo, de inmediato el mencionado visitador negó "categóricamente haber realizado tales aseveraciones...en ese sentido o en cualquier otro" y aclaró que "en ningún momento coordiné el grupo interdisciplinario de trabajo de la CNDH que realizó "esas actividades.
En tanto, la Comisión emitió un segundo comunicado el 14 de marzo en que, como ahora mismo, orientó su pesquisa al modo en que se realizó la autopsia y no tanto al caso de la señora Ascensio Rosario (a quien ya había cambiado el primer apellido y llamaba Ascensión). Dijo que el personal médico forense de la Procuraduría estatal incurrió en omisiones que lo condujeron "a asegurar indebidamente que la anciana falleció por -traumatismo cráneo encefálico, fractura y luxación de vértebras cervicales y anemia aguda". Conforme a "la revisión del 9 de marzo", dijo la CNDH, "no existe luxación o fractura de esas o de ninguna otra vértebra. Informó también la Comisión que "en la exhumación del cadáver no se corroboró perforación alguna en el recto ni los múltiples -desgarros- que manifestaba la autopsia". Las equimosis en el cuerpo de la víctima, supuso la comisión, no se produjeron por "maniobras de sujeción o sometimiento" sino quizá "fueron producidas al ser cargada y trasladada antes de fallecer". Eso no obstante, la CNDH manifestó "que en tanto no se esclarezcan las causas de la muerte de Ernestina Ascensión Rosario se presume la violación de su derecho fundamental a la vida".
En su comunicado de ayer, donde restituye a la víctima su apellido verdadero, la Comisión sugiere que falleció de muerte natural. No lo afirma, pero lo insinúa: "se cuenta con datos histopatológicos indicativos de anemia aguda por sangrado de tubo digestivo ordinario secundario a úlceras gástricas pépticas agudas en una persona que cursaba con una neplasia hepática maligna y un proceso neumónico en etapa de resolución. Adicionalmente a estas causas de origen médico, no se observaron lesiones de origen traumático al exterior".
Conocedor de esta descripción en la víspera de que la CNDH la hiciera pública, el diputado panista, general retirado Justiniano González, presidente de la Comisión de Defensa Nacional en San Lázaro expresó en declaración periodística lo que la CNDH no se atrevió a afirmar: que la señora falleció "debido a una anemia aguda secundaria". Y citó como fuente un "dictamen oficial", la información de la CNDH a la que tuvo acceso privilegiado. (La Jornada, 29 de marzo).
Dejadas atrás de ese modo las imputaciones a militares -no obstante que un comunicado del Ejército mencionó la existencia de líquido seminal en el cuerpo de la señora Ernestina-- ahora la pesquisa se dirige contra el ministerio público local y sus auxiliares..

Dos cosas me llaman la atención... el hecho de que fecal ya sabía con anticipación el resultado de la autopsia, incluso el diputado panista ese ya lo sabía dicho resultado... y lo segundo que el ejercito ya había aceptado la existencía de líquido seminal, en fin...

La neta no me lo creo....

miércoles, 14 de marzo de 2007

Calderón, o peca de idiota o de hijo de la ·$%&/()=

EL buen Miguel Ángel Granados en su artículo de hoy del dictamen de Veracruz (también está en el Reforma/Norte/Mural) escribe acerca del comentario idiota o de hijo de la chingada de Calderón..
Link
Calderón: burla y encubrimiento
por miguel ángel granados chapa

El lunes fue un día ajetreado para Felipe Calderón. Antes de viajar a Mérida para encontrarse al día siguiente con su invitado, el presidente George W. Bush, recibió en Los Pinos a su antecesor -y uno de los artífices de su ascenso al poder- Vicente Fox, con quien comió. Y concedió entrevistas a por lo menos dos diarios, Excélsior (es decir, al grupo Imagen, poseedor de ese periódico, varias emisoras radiofónicas y un canal de televisión) y La Jornada. Era su modo de festejar los cien días de su gobierno.
A Elena Gallegos, coordinadora de información general del segundo de esos diarios le habló de la intervención del Ejército en asuntos de seguridad y "a manera de despedida", se refirió a la señora Ernestina Ascensio Rosario. Ofreció una visión sorprendente del caso, ignoro si producto de la desinformación o elaborada para exonerar desde su altura a miembros de las fuerzas armadas que probablemente participaron en el ultraje bárbaro a esa anciana de 73 años de edad atacada sexualmente, y muerta en Tetlaltzingo, municipio de Soledad Atzompa, en la sierra de Zongolica en Veracruz. Dijo Calderón a la reportera, sin pregunta previa:
"He estado pendiente del caso de la señora que se dice asesinaron en Zongolica....La CNDH intervino y lo que resultó de la necropsia fue que falleció de gastritis crónica no atendida. No hay rastros de que haya sido violada. Ojalá ustedes puedan tener, por sus medios, acceso a esa información".
Quién sabe, por los suyos, de dónde obtuvo datos para esa patraña el Presidente. Cada palabra, cada una de esas líneas revela ignorancia de la situación. No "se dice" que asesinaron a esa señora. No es chisme, un rumor banal. Es un hecho, que ha suscitado averiguaciones de la Procuraduría militar, que a través de la Secretaría de la Defensa Nacional, depende del Ejecutivo; y de la procuraduría estatal veracruzana. Efectivamente la CNDH intervino, pero no ha producido informes sobre la presencia y actuación de los visitadores enviados a la comarca. No, al menos, los ha hecho públicos, por lo que habría que preguntarse si comunicó privadamente al Ejecutivo los avances de su investigación. En un caso tan delicado se comprendería que lo hiciera, pero sería útil saber si lo hizo.
La oficina del ombudsman nacional solicitó exhumar el cadáver, para la práctica de una segunda autopsia. En términos ambiguos, y escandalosos, Calderón informa que "lo que resultó de la necropsia fue que falleció de gastritis crónica no atendida". ¿A cuál necropasia se refirió quien horas después sería el anfitrión de Bush? ¿A la primera, declarada insuficiente por lo cual se dispuso la práctica de una segunda? ¿A esa, realizada 48 horas antes de que hablara de ella el Ejecutivo federal? Y, ¿de cuál de ellas obtuvo la información que le permite afirmar rotundamente que "no hay rastros de que haya sido violada"?
Los hay, para información del Presidente, en abundancia. Y también de la golpiza que le provocó fracturas. Y de la brutalidad con que la ultrajaron. Quizá la negligencia médica que ahora se investiga respecto de quienes presuntamente la desatendieron en el hospital de Río Blanco contribuyó a su muerte. Pero las causas fueron otras. Y desde luego no la gastritis crónica no atendida.
Miguel Mina Rodríguez, subprocurador de Justicia de Veracruz, encargado de la zona centro informó: "El dictamen médico pericial revela que tenía fractura de cráneo y fractura de costillas, así como lesiones en diversas partes del cuerpo".
El funcionario, igualmente "confirma que la violación fue por la vía anal y por la vía vaginal". Y explica: "Se encontraron laceraciones y desgarres en la vía anal, lo mismo que en la vía vaginal..." Agregó que la muerte fue causada "por la fractura de cráneo y por la anemia que le produjo una hemorragia en la vía anal". Y, en fin, a la pregunta de si han llamado a declarar a militares, el subprocurador Mina Rodríguez aceptó, el viernes 9: "Sí, sí. Hemos requerido a cuatro. Pero hasta el momento no han venido a comparecer. Me informan que ellos allá están practicando sus propias diligencias" (Proceso, 11 de marzo).
Efectivamente están haciéndolo. Y han emitido boletines al respecto, que su Comandante supremo desconoce. De lo contrario, sabría que en su comunicado número 19 (el segundo de ese número, sustituto de otro que fue súbitamente retirado de la circulación) la Secretaría de la Defensa Nacional informó que "peritos especialistas llevan a cabo el dictamen pericial en materia forense consistente en comparar el líquido seminal recogido del cuerpo de la hoy occisa, con muestras de sangre que se tomen del personal militar". La sola presencia de ese líquido muestra el ajetreo sexual a que fue brutalmente sometida la víctima. De modo que se hace urgente que la Sedena corrija a su jefe informándole que sí "hay rastros de que haya sido violada".
También debe ser informado el mando supremo, para que no haga aseveraciones sin sentido, que anteayer lunes, el mismo día en que Calderón expresó sus despropósitos, el alcalde de Soledad Atzompa tuvo "información dada a conocer por el Ejército mexicano" de que un soldado ha sido detenido y dos más están arraigados, como consecuencia del avance de las investigaciones.
Calderón ha sacado de sus cuarteles a las tropas, sus jefes y oficiales y no pierde ocasión de congraciarse con ellos, amén de aumentar sus haberes en montos diez veces mayores al incremento de los salarios generales. ¿Pretende también encubrirlos?

Una de dos, o no tiene la información necesaria y habló a lo pendejo en la jornada, o trata de encubrir al ejercito, en el primer caso peca de estulticia (un presidente debe estar informado de todo lo que pasa en el país) o peca de tiranía al encubrir estos (por donde se le vea) vergonzosos hechos que muy probablemente fueron hechos por elementos del ejercito.... pero en cualquiera de los 2 casos no me sorprende ya que sabíamos la clase de pendejo/ojete que usurpaba la presidencia..